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LA CREACIÓN DE LA FUNDACIÓN DE MEDICINAS NATURALES

LA CREACIÓN DE LA FUNDACIÓN 

DE MEDICINAS NATURALES

     


MIEMBROS FUNDADORES DE LA FUNDACIÓN DE MEDICINAS NATURALES, 

CÁMARA DE COMERCIO E INDUSTRIA DE MADRID, EL DÍA 25 DE MAYO DEL 2018.

 

 

Cuando le preguntaron a Einstein si creía en Dios contesto que creía en el Dios de B. Spinoza, que su tratado “la ética” mostraba una concepción panteísta donde Dios era la propia naturaleza perfectamente organizada y siguiendo unas leyes Universales que la rigen con precisión matemática.

Muchos pensadores y filósofos comparten ese punto de vista reflejado en Oriente con el ideograma que representa al ser Humano como ente entre el Cielo y la Tierra.

 


Se ve en este ideograma la representación de un ser erecto con los brazos hacia el Cielo (infinito-circular) y los pies en la Tierra (finito- cuadrado) y la balanza en el medio representando el equilibrio entre ambos.

Hasta hoy en día la física y la biología siguen esencialmente las pautas propuestas, en el siglo XVII, por Newton que `propone una visión mecanicista en donde los entes son independientes y aislados unos de otros. Describió un mundo en el que las partículas de materia seguían unas leyes dinámicas a través del tiempo y el espacio. 

Descartes situó al hombre fuera del Universo como observador. El mundo estaba compuesto por una serie de objetos que se comportaban de una manera previsible de acuerdo a unas leyes físicas descritas por Newton. El devenir de los acontecimientos seguiría adelante tanto si nosotros estábamos como si no, El ser humano no tenía destino en el Universo, ni arte ni parte en el Proyecto Cósmico. 

Descartes y Newton, como una afinada flauta de Amelín, separaron a Dios y a nosotros (como centro de nuestro mundo) del mundo de la materia, negando el destino del hombre conectado al UNO (origen de la materia y la energía) o Inteligencia Universal, o como posteriormente denominaron los atomistas: El Principio Universal Primario, o Singularidad Inicial. Ese destino es hacer partícipe al hombre (el único ente que sabe que existe) en el Proceso Creativo. Como comenta Danah Zohar en The Quantum Self, nos desgarraron del Tejido Universal. Arrancaron el Corazón y el Alma del Universo, dejando, tras su paso, una colección de objetos materiales regidos por unas determinadas leyes físicas. 

Es curioso como muchos hombres de ciencia a nivel académico y probablemente para mantener el tipo dentro del sistema, sostenían un discurso diferente en los foros y aulas públicas y lo que luego manifestaban en sus círculos íntimos. Relata Richard W. de Han, que en una ocasión, Isaac Newton fue visitado en su casa por un amigo ateo con el deseo de conocer el famoso planetario que había construido Isaac. Consistía dicho artilugio en una esfera central que representaba el Sol, de esa esfera central partían unas varillas de diferentes longitudes que, en sus extremos, sostenían otras esferas de diferentes diámetros que representaban el sistema planetario solar; todo ello conectado a través de diversos engranajes, correas de trasmisión y diferentes mecanismos que hacían que aquello funcionara como un reloj de precisión. 

El amigo, maravillado por el genial mecanismo, le pregunto, impactado por el invento, que quien lo había hecho, a lo que Newton contestó que nadie, sin levantar la mirada del libro que estaba leyendo. ¿Cómo que nadie? Inquirió el amigo. Eso mismo, ¡nadie¡. Todas estas esferas, ruedas, correas y diversos mecanismos se juntaron por el azar y como por arte de magia comenzaron a girar en su órbita y a la velocidad exacta y precisa. 

El incrédulo captó el mensaje. Era una insensatez el decir que la maqueta había surgido de forma accidental. De Haan concluye que aún es más insensato aceptar que el Universo (la Tierra y el Cielo) son obra de la casualidad. 

En la actualidad son muchos los que si quieren progresar en el entorno académico y científico tienen que hacer abstracción de sus posibles creencias en un ser superior, una inteligencia universal o un Dios. Cuando alcanzan la meta social procurada algunos no tienen reparo en manifestar esos sentimientos profundos que están en el alma de los hombres. 

Merril C. Tenney en su obra titulada Nuestro Nuevo Testamento, dice que afirmar que un mundo tan complejo como el que habitamos es fruto del azar es tan ilógico como decir que los dramas de Shakespeare fueron compuestos por unos monos que jugueteaban en una imprenta. 

Lord Kelvin científico inglés conocido por sus trabajos sobre la segunda ley de la termodinámica y la escala absoluta de temperaturas, comentó: ciertamente el inicio de la vida en la Tierra no se debe a ningún fenómeno químico o eléctrico, ni a ninguna agrupación cristalina de moléculas. Debemos de detenernos a contemplar cara a cara el misterio y el milagro de la Creación de los seres vivientes. 

El premio Nobel de física Dr. Arthur Compton manifestó; Un universo que se despliega lleno de orden ante nuestros ojos, corrobora la autenticidad de la afirmación más majestuosa que se haya hecho jamás.

Robert Millikan, premio Nobel de física, comentó: Detrás de todo reloj, tuvo que haber un relojero; asimismo, detrás de la intrincada precisión del Universo, ¡tuvo que haber un Dios Planificador y Creador¡. 

Todos estos grandes hombres de ciencia probablemente hicieron estos comentarios en el apogeo y reconocimiento de su labor científica y no antes en que hubiesen sido criticados y marginados. 

El propio Stephen Hawking que se declara ateo, sin embargo saltó a la fama, en los años 70, con los teoremas de la singularidad en donde implícitamente reconocía la existía de una singularidad inicial origen de materia y energía. 

Indefectiblemente surgió la teoría evolutiva de Darwin como el culmen de la separación del hombre del Proyecto Universal. Darwin nos habla de una vida formada a partir de un principio aleatorio matemática y prácticamente imposible “un accidente biológico“. Nos da una visión de hombre depredador “comer o ser comido“. De tener que ser el mejor para sobrevivir, es un terrorista genético que elimina a lo más débiles. (los diez mil seres) La vida no es compartir, es ganar y ser el primero. ¿a dónde?. Es la esencia del Nacismo. 

El hombre como máquina superviviente y altamente competitiva ha cumplido con DOS de los TRES MANDATOS en el gasto jerárquico: Supervivencia, Procreación y aún le queda llegar al tercero que es el Conocimiento. Como reza el Génesis: creced, multiplicaros y subyugar la Tierra. El materialismo evolutivo se han olvidado de quien dictó el Mandato y con qué fin; ese es el Gran Conocimiento. 

El pequeño conocimiento ha creado un Mundo altamente tecnificado, tenemos coches, televisión, ordenadores…confundiendo ciencia con tecnología. 

La verdadera sabiduría no es la capacidad para crear este tipo de inventos que llevan indefectiblemente a la enfermedad y la autodestrucción, sino que, al igual que los antiguos sabios médicos y sacerdotes de la corte del Emperador Amarillo, entender que la salud del cuerpo físico (médico) y del alma (sacerdote) precisa del Gran Conocimiento (sabio). Daríamos todos nuestros bienes por solo un día más de vida. 

Aquellos grandes sabios eran Astrólogos, Astrónomos, Geólogos conocían las Leyes del Cielo y la Tierra, vivían más en sintonía con el Uno y por lo tanto tenían más salud y vitalidad. Como describe el Nejing, (uno de los libros de medicina más antiguo que se conocen): el Emperador Huang Ti le pregunta al médico, sacerdote y sabio Ki Pa por la salud de su pueblo diciendo “que es lo que le pasa a nuestro pueblo que llegado los cien años han perdido vitalidad,” a lo que Ki Pa responde diciendo que “muchos se habían olvidado de vivir en consonancia con las leyes de la naturaleza”. Huang Ti le comenta “tendremos que volver a hacer lo que hacían nuestros antepasados que podían ver y oír cosas que nosotros ya no apreciamos”. 

La puesta en escena de la física quántica removió y asustó enormemente el tejido tecnológico y materialista pues ello suponía un cambio de mentalidad en donde todo empezaba a ser interdependiente y cohesionado a través de la energía. Las partículas subatómicas, implicadas en cualquier proceso biofísico o bioquímico no tienen sentido ni actividad aisladas del medio geocósmico, pues solo puedan dar y recibir energías de tipo fotoelectromagnético, lo que demuestra su indisoluble relación con el medio (CIELO Y LA TIERRA). La materia no puede ser dividida en pequeñas unidades autocontenidas, sino que es completamente indivisible. Las partículas más pequeñas de la materia ni siquiera eran materia ya que unas vece eran partículas y otras ondas energéticas o ambas cosas a la vez. 

Los físicos que entraron en el campo quántico tuvieron que recurrir a la filosofía y la metafísica para poder entender lo que estaban viendo; una nueva visión del entramado subatómico en donde los electrones están interconectados simultáneamente a todo el conjunto. Pauli se interesó por la cábala, Schrodinger por la filosofía indú, Heisinberg por Platón y N. Bohr, el más próximo a nosotros, por el Taoísmo, Budismo y en general por la filosofía oriental. 

El mundo científico se caía y con el todo el entramado tecnológico, apareciendo una humanidad más espiritual y comprometida consigo misma y su naturaleza (CIELO Y TIERRA), pero se venderían menos coches, petróleo, armas, televisores… 

Ante esa evidencia científica innegable se encontró una vía pseudo-científica que salvará los muebles y las poltronas. 

Los neo-científicos no eran sacerdotes, médicos ni sabios como los antiguos Maestros Taoistas, eran aprendices de Magia y concluyeron que todas las investigaciones obtenidas a nivel quántico habían sido efectuadas a nivel de laboratorio con partículas subatómicas muertas. En los entes vivos (paradoja inasumible) seguían operando las leyes de Newton y Descartes y por tanto la medicina, biología y bioquímica seguían el camino ya determinado anteriormente. 

Todo el mundo feliz y a seguir hacia adelante hasta la nueva revolución o la destrucción. Todos los hilos de la trama quántica nunca llegaron a confirmar un teoría coherente (no interesaba a la dinámica del sistema) y además había que vencer la inercia de la filosofía cartesiana firmemente instaurada en las aulas y laboratorios. 

Las implicaciones filosóficas y metafísicas se quedaron olvidadas o consideradas como meras anécdotas o curiosidades de la ciencia y la física quántica quedó reducida a una herramienta tecnológica importante para construir bombas y tecnología futurible y rentable. 

Lo mismo está ocurriendo con la Acupuntura y la Homeopatía, están perdiendo su esencia holística para pasar a formar parte de determinados protocolos de la medicina mecanicista como herramienta complementaria y no como medicina alternativa. 

Ya es hora de despertar y trabajar en el estudio de esa energía que nos interconecta con el Universo (EL CIELO Y LA TIERRA) y que grandes científicos post Einstianos, con envidiable currículum académico tratan, como describe Lynne Mctaggart, en su obra El Campo, de demostrarnos que existe ese nexo o campo Universal que nos une y que no solamente es una película de ciencia ficción como Avatar. 

Hoy en día ser un revolucionario científico es aproximase al suicidio profesional, por eso muchos valoran más la ciencia de la economía que la ciencia trascendente, al fin y al cabo piensan que todo va seguir siendo igual. Por más que con vista a la galería las Universidades proclamen su verdadero sentido de libertad en la investigación, el entramado burocrático y económico de individuos conformes con la visión ortodoxa son los que rigen etas instituciones. 

El sistema dota de medios y recursos a la experimentación práctica que repercuta en la creación de nuevos fármacos, tecnologías, etc. en vez de apostar por la innovación y estudio de alternativas independientes no supeditadas a intereses subyacentes. 

Por ello y en base a un desarrollo simple y primario de las ciencias físicas, (que en la actualidad ya está de vuelta en muchas de esas ideas) y calmada la euforia de los nuevos descubrimiento, volvemos nuestros ojos hacia la magia y la religión, pues la ciencia no nos puede dar la verdad que buscamos. 

La humanidad actual está sufriendo un conflicto derivado de la existencia de dos posiciones filosóficas totalmente enfrentadas que trasciende la mayor parte de los convencionalismos sociales e incluso políticos. Se trata de llegar a poseer el conocimiento que nos lleve a la propia raíz del ser humano. La trascendente y eterna pregunta: ¿qué hacemos aquí, de dónde venimos, a dónde vamos?. 

Y en esto llegó la filosofía oriental como un soplo de aire fresco que rompiera la dinámica de un enfrentamiento dialéctico enquistado en unas irreconciliables posturas propias de los juegos de poder de la rancia Europa. 

Los juntó en asamblea y se les dijo a todos que todos tenían razón, que la razón relativa de cada uno serviría para construir las bases para encontrar la razón verdadera. La unión es posible como un Tao donde uno se retroalimenta del otro a la vez que compiten y se oponen. La ley de opuestos y complementarios conforma la unidad que trasciende los límites de la razón entendida como la respuesta que propone el hombre ante los fenómenos sensoriales. 

Para un sector importante de la civilización Dios está por encima de la ciencia humana y cuyo paradigma está representado por la existencia de un Dios Creador. 

Por otro lado está el sector denominado científico, esencialmente ateo, que considera al ser humano producto de un proceso evolutivo en el tiempo. 

Dos posturas absolutamente enfrentadas que originan tensión y conflicto entre los fundamentalismos religiosos y las posiciones ultraortodoxas de ciertos sectores que se denominan científicos. 

La MTCH. a través de la filosofía de la armonía y el complemento, desarrollada mediante las enseñanzas de Lao Tsé, ofrece unas pautas filosófica que permitirán a unos y a otros, a los conspicuos científicos y los etéreos religiosos un posible ”encuentro de civilizaciones“. 

Me permito citar el principio básico del investigador a la hora de analizar los hechos: 

Existe una gran diferencia entre la verdad y la realidad. La mayoría de los científicos consideran la verdad fuera de su alcance y la realidad como una exposición de hechos observados y conclusiones probadas, siendo, por tanto, una verdad relativa. 

Por ello, se puede extender hasta el infinito el debate de una determinada realidad, sometida a múltiples interpretaciones en función del bagaje cultural, social, incluso genético, etc. del propio individuo. “Nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. 

A lo largo de la historia de la humanidad hemos observado y comprobado esa verdad relativa de una manera permanente ya que lo científico de hoy será incuestionablemente revisado y lo paracientífico será lo científico de mañana. 

Quizás por ello Heidegger, considerado el mayor filósofo del siglo XX, siguiendo la misma línea de pensamiento que Descartes, Kant, Kierkegaard, B. Pascal y Sartre, entre otros, un poco ya de vuelta de la línea ortodoxa impuesta por la Ilustración, toman una aptitud más sincrética templando las gaitas entre las corrientes idealistas y materialistas determinando: “la existencia del ser humano es un misterio y la persona autentica es la que reflexiona sobre ese misterio sin por ello dejar de vivir en el mundo real”. “La confianza total en una realidad absoluta o espiritual no es una debilidad, sino la más alta expresión de vida”.

Por ello siempre hemos considerado e insistido en que la filosofía de hoy fue un ciencia pretérita y la ciencia de hoy una línea de pensamiento creadora de una filosofía del futuro. El verdadero conocimiento es la unión de ciencia y filosofía es una Tao inseparable, aparentemente contradictorios pero esencialmente complementarios, es el camino a través del cual podremos encaminarnos hacia esa verdad que atrae al hombre como una necesidad vital y trascendente. 

Las condiciones personales de un científico, conocedor de esa realidad, serán la humildad, honestidad, altruismo y una mentalidad abierta que le permitan aceptar otros paradigmas y líneas de pensamiento. 

No es menos científico el creyente en un Dios Creador que el seguidor de Darwin. Ambos buscan esa verdad en la que probablemente pueden coexistir como lo demuestra la sabia y milenaria cultura China.

 

HOY EN DÍA EN PLENO SIGLO XXI CUANDO SE CREÍAN SUPERADAS LAS BARRERAS ABSOLUTISTAS SE ABRE UN DEBATE ESTÉRIL ENTRE LAS MEDICINAS CIENTÍFICAS Y LAS NO CIENTÍFICAS.

LOS NUEVOS TORQUEMADAS MEDIANTE LAS HERRAMIENTAS TECNOLÓGICAS DE CIERTOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, COORPORATIVISMOS EXCLUYENTES, INDUSTRIAS AGROFARMACOLÓGICAS, ETC. QUIEREN DESTERRAR LAS MEDICINAS NATURALES DEL ARSENAL TERAPÉUTICO DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD.

ANTEPONER EL HOMBRE A LA NATURALEZA ES UN PECADO DE SOBERBIA QUE NO TIENE MÁS FUNDAMENTO, EN MI OPINIÓN, QUE EL OCULTAR OSCUROS INTERESES.

 

 

 

 

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